La ciencia de ser feliz!!!!

Queridos hermanos y amigos, la felicidad esta en cada uno de nosotros, les dejo esta historia de Marta Tamayo, espero que llegue a sus corazones y puedan tomar la mejor decisión de abrirse a su Dios,  a ustedes mismos,  al universo y al prójimo en amor incondicional!!! Se Feliz el tiempo es hoy!!!!

Amor y Felicidad por siempre!!!!!

Diana María

By: eltiempo.com

La científica cuenta por qué su enfermedad es causa para ayudar a otras personas.
Soy privilegiada. La vida me ha permitido la trilogía que soy: médica genetista, comunicadora social – periodista y persona en condición de discapacidad.

Tengo una degeneración ósea propia de viejitos. Mis huesos simplemente se van gastando de manera progresiva, irrecuperable e irreversiblemente. La mía es una enfermedad incurable, que me produce limitaciones y dolor físico. Si he logrado sobrellevarla es gracias a una extraña disposición para el buen humor y el positivismo. Aún así, hay días en que el dolor no me deja ser persona y me obliga a internarme en el único refugio absolutamente incondicional que todo ser humano tiene siempre: el “hotel-hospital mamá”.

Tengo limitaciones físicas que me impiden hacer un montón de cosas que los demás sí pueden. He peleado contra los bancos que ponían los cajeros automáticos muy altos y contra los teléfonos públicos. Abandoné los carros mecánicos y me pasé a uno automático, porque es más sencillo de conducir. Y, si hago viajes y caminatas largos, a veces necesito usar silla de ruedas.

A pesar de las dificultades soy feliz y una enamorada de la vida. Me dedico a luchar por los derechos especiales que tenemos algunas personas, diferentes al común. Por eso, desde la fundación Derecho a la desventaja (Fundalde) me he autoproclamado defensora de los que están en desventaja y entiendo la palabra ‘discapacitado’ como la característica de quienes tienen una ‘capacidad diferente’  o, como yo le digo, una ‘dif-capacidad’. Allí, junto a un gran equipo apoyamos a otras personas y familias con discapacidad.

Siempre he creído que uno viene a este mundo para dejar huella y comparto plenamente la frase de Freud: “He sido afortunado, nada me ha sido fácil”. Eso me levanta cada día porque mi fuerza está en mi debilidad. Por eso desde niña sabía que iba a estudiar medicina. Me gradué de médica y cirujana en la Universidad Javeriana, hice la maestría en genética en la misma universidad y viajé un año a Omaha para supraespecializarme en dismorfología y genética clínica.

Empecé a hacer investigación científica con especial interés por las enfermedades genéticas que producen sorderas, cegueras y sordocegueras. Tengo un grupo de coinvestigadores maravilloso, con quienes nos hemos interesado por enfermedades como el síndrome de Waardenburg (sordera y alteración de pigmentación), el síndrome de Usher (sordera con ceguera por retinitis pigmentosa), el síndrome de BOR (alteraciones  auditivas y renales), la catarata congénita y hereditaria, la retinitis pigmentosa (produce serias limitaciones visuales) y otras enfermedades raras.

Recuerdo que fue, precisamente, gracias a mis estudios que, junto a mi profesor Bernal, me diagnostiqué -cuando tenía 24 años- la enfermedad genética que padezco: una displasia ósea bastante infrecuente, que ha hecho de la fisioterapia mi tabla de salvación y de los ortopedistas mis mejores amigos. Ya les adeudo siete cirugías. Hoy camino con dos caderas reemplazadas por prótesis que pitan en todos los aeropuertos y ruego a Dios que la ‘degeneración’ de la que soy objeto se limite solo a los huesos y a las articulaciones, porque me parece jartísimo degenerarse del todo.

La vida ha sido extremadamente generosa al permitirme conocer grandes personas que apoyan lo que hago. Trabajamos por el empoderamiento y la autoestima de quienes tienen alguna limitación y, como eso se logra con el conocimiento, dedicamos tiempo a publicar folletos y manuales que enseñen todo tipo de temas.

Precisamente, el 24 de febrero presentamos en la Javeriana nuestros dos últimos libros publicados el año pasado y tuve el honor de hacer la reseña de toda la producción intelectual del año 2010 en la facultad de medicina. Y ahora soñamos con un nuevo proyecto editorial (la biblioteca de la discapacidad) e iniciamos un cine club sobre la discapacidad y medicina comunicacional y, además, estamos conformando en la Javeriana la cátedra de medicina de la discapacidad.

He sido feliz. Como Edith Piaff puedo gritar que “no me arrepiento de nada”. Reconozco la fortaleza aprendida en casa, proveniente de mis padres y hermanos; así como de la colaboración de colegas y amigos y del cariño de mis pacientes, que ahora son mis amigos.

Creo que el secreto es pensar que lo más inteligente que uno puede hacer es aprender a vivir y ser feliz con lo que le ha tocado.

Una vida por el conocimiento

Marta Lucía Tamayo estudió medicina y genética en la Universidad Javeriana, dismorfología en Omaha NE y periodismo-comunicación social en la Jorge Tadeo Lozano de Bogotá y es profesora titular del Instituto de Genética Humana de la Javeriana.

Ha sido investigadora con trabajos financiados por entidades nacionales y extranjeras, coautora de más de 70 artículos en revistas científicas y autora de varios libros, ensayos literarios y boletines médicos.

Es la primera mujer miembro correspondiente y miembro de número de la Academia Nacional de Medicina de Colombia. Este año obtuvo junto a Nancy Gelvez y Greizy López el Premio Nacional de Medicina ANM y Abbot por investigación en la categoría de ciencias básicas.

Un siglo de científicas

* Marie Curie (1867-1934) Esta física y química de origen polaco, fue la primera persona en ganar dos veces el premio Nobel. El primero fue en física (1903), por el descubrimiento de la radioactividad y, el segundo en química (1911), por su trabajo que le permitió aislar el radio.

* Irene Curie (1897-1956) Al igual que su madre (Marie Curie) ganó el Nobel de química en 1935, junto a su esposo Frédéric Joliot, por sus investigaciones sobre la producción artificial de elementos radioactivos.

* Rosalind Franklin (1920-1958) Nacida en Londres fue biofísica y cristalografiadora, y se destacó por sus investigaciones que ayudaron a comprender la estructura del ADN, los virus, el carbón y el grafito. Ella tomó la Fotografía 51, una imagen que sirvió para establecer la hipótesis de la estructura de la ‘doble hélice’ del ADN.

* Diane Fosey (1932-1985) Esta zoóloga estadounidense se convirtió en una referencia para los conservacionistas. Sus extensos estudios del comportamiento de los gorilas, que expuso en su libro Gorilas en la niebla, permitieron desmitificar la supuesta violencia de estos simios. Además fue una defensora de estos animales y luchó contra los cazadores furtivos, lo que presuntamente habría sido la razón de su asesinato el 26 de diciembre de 1985.

* Linda B. Buck (1947) Esta neurobióloga estadounidense ganó, en el 2004, el Nobel en Fisiología o Medicina junto a Richard Axel, por su trabajo sobre los receptores olfativos, que explican su funcionamiento y el principio de reconocimiento de 10 mil tipos de olores.

Marta Tamayo

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