Mi día de éxito….

By: Sri Chinmoy

…cuando siento que Le puedo dar a Dios lo que tengo: mi vida entregada.

Nuestra entrega es algo especialmente precioso.  Sólo Dios la merece.  Podemos ofrecer nuestra entrega a otro individuo, pero sólo por la causa de realizar a Dios.  Si esa persona ha alcanzado su Meta, puede ayudarnos en nuestro viaje espiritual.  Sin embargo, si nos ofrecemos a alguien únicamente para satisfacerle, estamos cometiendo un error gigantesco.  Lo que deberíamos hacer es ofrecernos sin reservas al Señor en esa persona.  Cada una de nuestras acciones debería ser para complacer a Dios, no para ganar el aplauso.  Nuestras acciones son demasiado secretas y sagradas para exhibirlas ante los demás.  Son para nuestro propio progreso, logro y realización.  No hay límite para nuestra entrega.

De hoy en adelante
intentaré tener
un nuevo tipo de éxito.
Mi entrega consciente
a la Voluntad de mi Amado Supremo
será mi único éxito.

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