Nuestra entrega a la Luz-Conciencia!!!!

Encontremos nuestra luz interna y visualicémosla en nuestro prójimo por medio de  nuestra constante comunicación con nuestro Dios en oración y meditación.

Amor y Felicidad por siempre!!!!

Diana María


By: Sri Chinmoy

Nuestra entrega a la Luz-Conciencia puede acelerar nuestro logro en la mente, y así lo hará.

Cuando has cometido un error, considera que éste ya se ha terminado.  “El pasado es polvo”, esta es mi filosofía.  Aprovechemos la oportunidad dorada de hoy para hacer lo correcto.  Construyamos nuestra base sobre una roca sólida.  Crezcamos desde la luz hacia una luz mayor, hacia la luz abundante y hacia la luz infinita.  La luz es nuestro Origen y desde la luz podemos crecer.  Pero si seguimos alimentando la oscuridad de la negatividad, no podremos crecer en absoluto.

A menos que estés dispuesto
a aceptar alegremente
la Luz-Justicia de Dios,
¿cómo vas a satisfacer a Dios?

Nuestra unicidad constante e inseparable con la Luz-Conciencia puede acelerar nuestro logro en el corazón, y así lo hará.

Uno puede volverse más competente en el cumplimiento de sus tareas terrenales haciendo primero sus tareas celestiales.  Las tareas celestiales nunca te pedirán abandonar las tareas terrenales.  Sólo tienes que hacer primero lo primero.  Tu tarea celestial es permanecer en la luz.  Sólo si estás inundado de luz puedes entrar en la oscuridad y hacer lo necesario allí.  Las tareas terrenales están llenas de oscuridad.  Las tareas celestiales son la oración, la concentración, la meditación, la contemplación.  Si haces primero tus deberes celestiales, antes o después encarnarás la luz.  Entonces, con esta luz puedes entrar en las tareas terrenales.  Por lo tanto, primero lo primero.  Con tus deberes celestiales –oración, meditación, concentración– invocarás la luz; y una vez que estás cargado de luz, atenderás los deberes terrenales.  De lo contrario, nunca podrás adquirir la capacidad suficiente para desempeñar tus deberes terrenales.

Si no cumples
tus obligaciones externas,
tu iluminación interna
será siempre un clamor lejano.

La iluminación abarca el mundo de la destrucción, el mundo de la posesión y el mundo de la tentación.

La compasión externa viene de la iluminación interna.  Si uno está iluminado en su interior, automáticamente su iluminación se manifestará en la vida externa en forma de compasión.  Primero viene la iluminación interna; luego viene la manifestación de esa iluminación interna en la vida externa.  Esto es la compasión.  Si alguien dice estar ofreciendo compasión antes de estar iluminado internamente, sólo está engañándose.  Lo que llama compasión no es más que su forma inconsciente de mostrar apego hacia la conciencia terrestre.

Quien tiene sabiduría,
luz y deleite,
nunca estará atrapado
en la red de infelicidad del mundo.

Siempre deberíamos procurar aspirar a la iluminación para que rescate a nuestra vida terrenal del mundo de la destrucción y para que transforme nuestra vida terrenal en el libre mundo del Cielo.

La luz externa es conocimiento; la luz interna es realización.  Con nuestra luz externa queremos ir hacia Dios.  Con nuestra luz interna vemos y sentimos que no tenemos que ir hacia Dios porque ya estamos en Dios y Dios ya está en nosotros; vemos y sentimos que Dios es nuestra parte más elevada y más iluminada.  Con nuestra luz externa sentimos que Dios es una Meta que realizar.  Con nuestra luz interna no sólo sentimos que Dios es nuestro, sino que Dios es la esencia y substancia de nuestra propia realidad.

Ninguna adulación,
por muy encantadora que sea,
puede embelesar a un verdadero buscador
de la Luz infinita,
ni siquiera por un fugaz segundo,
porque él ha escapado ya
de las trampas de la tentación.

La experiencia interna de la luz nos dice que la vida humana es una insatisfactoria carencia constante mientras que la vida divina es un logro constantemente satisfactorio y pleno.

Hay muchas maneras de transformar la naturaleza humana.  Una manera es ampliar nuestra propia vasija-receptividad para hacer que la luz divina y todo iluminadora del Supremo descienda a nuestro sistema.  La naturaleza humana, antes de ser transformada, está llena de oscuridad.  La oscuridad sólo puede ser eliminada haciendo entrar la luz, y de ninguna otra manera.  Hemos de hacer descender consciente y constantemente la luz de lo alto, y entonces aumentar nuestra receptividad.  Cuanto más expandimos la receptividad, más luz podemos admitir dentro de nosotros.

Un alma de silencio-luz
es ciertamente
soberana en la Tierra.

Una vez que hemos experimentado la luz interiormente, experimentamos realmente el Cielo en la Tierra: vivimos en el corazón del tiempo eterno y en el regazo de la Inmortalidad.

Otra manera de transformar la naturaleza humana es ver la luz divina en cada ser humano y no ver ninguna otra cosa.  Precisamente porque vemos algo no-divino en nosotros y en los demás, nos ha sido imposible transformar tanto nuestra propia naturaleza como la naturaleza humana en general.  Pero, sin importar lo que los demás hagan, digan o sean, si vemos en los demás de manera consciente y constante sólo la luz divina –la luz que estamos haciendo descender de lo alto–, entonces la naturaleza humana tiene que ser transformada automáticamente. Si vemos la luz en cada individuo y en nuestra propia naturaleza, entonces, transformar la naturaleza humana y la naturaleza de la tierra no sólo es posible sino inevitable.  Mientras estamos haciendo descender la luz y aumentando nuestra receptividad, y mientras estamos viendo la luz en los demás, transformamos la naturaleza humana y la nuestra propia.

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