Paz!!!!!!

By: Sri Chinmoy

La ausencia de paz le hace a uno sentir que su vida es la de una insignificante hormiga.  La presencia de paz le hace a uno sentir que la suya es una vida de la que incluso Dios está realmente orgulloso.
¿Qué produce la inquietud?  La inquietud indica insatisfacción con lo que vemos y tenemos y somos.  Si tenemos paz en la mente, cualquier cosa que tenemos, cualquier cosa que somos, cualquier cosa que devenimos, es bastante para nosotros hoy.  Pero mañana, Dios nos dará una nueva aspiración para que podamos ir aún más arriba.  Cuando hay paz, la satisfacción está constantemente creciendo y el hambre interna también está aumentando.  Pero cuando hay inquietud, sentiremos que no hay satisfacción.  Por eso es como un elefante enfurecido que corre destruyendo todo lo que encuentra.

¿Cómo podemos obtener paz mental?  Sólo obtenemos la paz mental cuando sentimos que hay alguna autoridad superior que está pensando en nosotros, que nos está mostrando Su Amor, Su Interés.  Cuando sentimos que hay alguien muy por encima de nosotros, que está pensando en nosotros y mostrándonos Interés, Compasión, Amor, Bendiciones, sólo entonces se va nuestra  inquietud.

Ver un rostro de amor
es sentir un corazón de paz.

¿Qué nos puede dar paz mental?  La aceptación de la Voluntad de Dios es lo único que puede darnos verdadera paz mental.

Aceptando la Voluntad de Dios como propia, podemos conseguir la paz.  Sólo entonces nuestra vida puede ser fructífera.  En el Ojo de Dios no hay nada llamado posesión o renunciación.   En el Ojo de Dios hay sólo una cosa: aceptación –aceptación de la Voluntad de Dios.  En nuestro corazón, en nuestra vida, sólo hay una oración última, la oración que el Salvador Cristo nos ha enseñado: “Hágase Tu Voluntad”.  Millones de oraciones se han escrito desde tiempo inmemorial, pero ninguna puede igualar a esta: “Hágase Tu Voluntad”.  Cuando aceptamos la Voluntad de Dios como propia, en cada momento la paz toma cuerpo ampliamente en nuestra vida de sabiduría, en nuestra vida de aspiración, en nuestra vida de dedicación.

La verdadera meta del hombre
es la paz.
La paz alimenta su vida
interna y externa.

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